Eje central y raíz de sus otras producciones, la pintura de Grazia Scioscia representa hombres y mujeres que aman, luchan y mueren.
Los temas más universales se reflejan, con técnicas muy variadas,
en su "combate por la pintura" donde los perfiles griegos u orientales se amalgaman en escenas oníricas o de realismo mágico.
La transmutación de los tonos ocres en vibrantes o intensos
claroscuros conforma una atmósfera de presagios,
batallas de fuerzas opuestas, felicidad y desdicha en continua transformación de estas historias amordazadas por la falta de palabras.