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Grazia Scioscia en su Atelier en Bs As. Fotografía Dennis Connors, 1975. |
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La vida es un enigma. Pero somos cuerpo, respiramos. La realidad la concibo como un misterio . La vida programada socialmente no es realidad. Es el sometimiento a la parálisis de un proceso de libertad frente al arte de sentir-amar-vivir. La realidad es el ritmo de la música y el corazón de un primitivo instinto. La realidad es ser arrojados al mundo. Un mundo de valores efímeros: el poder, la fama, el éxito, la juventud. La realidad es el proceso de la naturaleza de los animales, su diálogo con los hombres, su gratitud y la de las plantas; la realidad es estar en el mundo sin poseer nada, ni a nosotros mismos.
El arte supera la realidad, pone de manifiesto la realidad del ojo ausente. La realidad y el arte se relacionan con la ruptura del valor, volver a ser libre, romper las leyes, cambiar los roles del juego de la realidad, hacer conciente, real en el arte el dolor, la injusticia, la guerra, la soledad y lo efímero de los acontecimientos. El arte es tan doloroso como la realidad y tan sublime e inocente como el amor. Un hombre sufre, muere. Un cuadro plasma esa imagen, todos los hombres sufrirán y morirán en ese instante en contacto con la obra. Pone de manifiesto la conciencia perdida. |
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Retrato en Buenos Aires.
Fotografía Dennis Connors, 1975. |
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